Los niños elaboran el vino asesorados por docentes, y las ganancias de venderlo las invierten en suplir las necesidades de la escuela en la que estudian diariamente.
Vino dulce de naranja con aroma campesino

El deseo de salir adelante y trabajar en equipo llevó a los niños del Centro Educativo Rural Tencalá, sede Negavita, a incursionar en proyectos productivos.
Guiados por los docentes y algunos padres de familia, los niños trabajan para aprovechar al máximo los recursos que les ofrece la naturaleza.
Las naranjas que cultivan en sus fincas logran convertirlas en un aromático vino dulce que es catalogado como el producto insigne de ese sector agropecuario de Pamplona.
Ingenio rural
La profesora Ludy Espinel Hernández, quien está al frente del proyecto, sostuvo que la idea surgió al presentarse sobreproducción de la fruta. “La gran mayoría se perdía, y no se encontraban canales de comercialización, pues en Pamplona no la pagan a buen precio”.
Los cultivadores tampoco querían ver cómo las cosechas se perdían en el suelo, cuando hay tantas formas de aprovechar la fruta.
Al analizar qué se podía hacer para darle el valor que se merece, investigaron y acordaron que lo más acertado era convertir el zumo en vino.
Después de varios ensayos, encontraron el punto ideal para empezar a producir para el consumo interno.
Dijo Espinel que es un producto natural al que lo único que le agregan es azúcar negro, para que después de nueve meses en fermentación se pueda consumir como cualquier aperitivo.
“Hacemos un cateo cada tres meses para analizar cómo está de sabor y si el dulce está bien. Así, alcanzamos un producto óptimo”, sostuvo.
El líder comunal campesino José Luis Rozo Caballero, considera que es una bebida muy suave y deliciosa que bien podría estar en cualquier mesa acompañando la gastronomía pamplonesa.
Dijo que tienen dificultades para adquirir los envases y demás insumos que les permita aumentar la producción.
La venta
Los dineros que se recaudan por concepto de la venta por litros, son utilizados en suplir las necesidades de la institución educativa.
El vino dulce, que lleva por nombre Azahar, en alusión a las flores blancas del naranjo que marcan el inicio de la cosecha, es consumido por las familias campesinas, y también lo venden por encargo en Pamplona.
La idea en el futuro es producir a gran escala, para lo cual requieren del apoyo económico para comprar equipos y demás elementos que se requieren.
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