Muchos se mantienen actualmente en el poder, no por la popularidad, sino por los cambios que han hecho a la Constitución de sus países.
América latina, bajo la sombra de los caudillos del pasado

Existen líderes en América Latina que no se resignan a la idea de haber dejado de ser presidentes y se dedican a interferir en las gestiones de los nuevos gobiernos. En la mayoría de los casos se trata de exmandatarios que forzaron cambios en la Constitución para alargar su permanencia en el poder. La impresión es que a pesar de ser los gobernantes de hoy, son los líderes populares del pasado porque logran mantenerse en el poder a través de las violaciones constitucionales.
Muchos apuntaron a la reelección indefinida, pero fueron forzados a dejar la presidencia a través del voto popular y demás instituciones como el poder legislativo o judicial. Desde entonces se han dedicado a entorpecer la gestión del gobierno de turno cuando, deberían colaborar en la transición y mantener una visión crítica, de ser necesario, pero de bajo perfil para no afectar la paz ni la dinámica social y política del país.
Tanto así ha sido la tendencia en Colombia y en América Latina que el presidente Juan Manuel Santos, recientemente, hizo pública una carta en la que prometió no interferir ante el nuevo gobierno, una vez que salga de la Casa de Nariño.
“Los expresidentes tienden a evitar hacer declaraciones públicas por un período de tiempo después de dejar el cargo, para permitir que el nuevo jefe de Estado tenga la oportunidad de gobernar”, dijo al diario argentino La Nación, Anthony Clark, autor del libro “La Última campaña: cómo los presidentes reescriben la historia, corren por la posteridad y confirman su legado”. Pero en Colombia, el presidente del Congreso hasta julio de 2012, Juan Manuel Corzo, debió hacer un llamado a los expresidentes de la república para que no interfirieran en el Gobierno. “Se está volviendo costumbre que los expresidentes Andrés Pastrana, César Gaviria y Álvaro Uribe, salgan del ostracismo para hacerse notar”, expresó el congresista ante el asedio especialmente de Uribe que desacreditaba a las instituciones del gobierno constantemente y criticaba las políticas de seguridad y economía de Santos.
En Argentina, la jueza María Romilda Servini de Cubría debió determinar que el mandato de Cristina Kirchner terminaba a las 12:00 horas del 10 de diciembre de 2015 y asumía el presidente Mauricio Macri, todo porque Fernández puso condiciones para asistir al acto: quería entregar en el Congreso Nacional donde le transfirió a ella su esposo Néstor Kirchner y no en la Casa Rosada, donde Macri creía que debía hacerse, como había ocurrido históricamente. Eso caldeó por un tiempo considerable los ánimos en ese país, creando una severa polarización.
En Ecuador, donde gobierna Lenín Moreno, el expresidente Rafael Correa a menudo ha descalificado al sistema judicial por acusar al vicepresidente Jorge Glas de supuestos hechos de corrupción e increpó a Moreno públicamente por haber destituido a su aliado político Glas. También lo fustigó por haber llamado a un referendo en el que los ciudadanos rechazaron una reelección indefinida que le permitía a Correa optar a la presidencia para 2019 y que había sido impuesta por él a través de una enmienda constitucional.
Más recientemente ha catalogado a la justicia de ‘política’, por haberlo acusado por hechos de corrupción en la industria petrolera. En otros casos los líderes han interferido al implantar sus candidatos como el caso del presidente Hugo Chávez que impuso al actual mandatario Nicolás Maduro en Venezuela, Rafael Correa que levantó la mano de Lenín Moreno en 2017. Otros al permanecer en el poder como Evo Morales en Bolivia han impedido que el relevo tenga oportunidades.
Álvaro Uribe: un agitador político
Se convirtió en acérrimo opositor del presidente Juan Manuel Santos, por no seguir sus políticas en materia de seguridad. La justicia lo acusa por la masacre de El Aro, en Antioquia. Uribe ha descalificado al sistema judicial por las acusaciones en su contra. Logró imponer la reelección en 2004 ‘volteando’ los votos de los congresistas Yidis Medina y Teodolindo Avendaño.
Lula Da Silva: puede frenarlo la justicia
Luiz Inácio Lula Da Silva lidera todas las encuestas para las elecciones presidenciales de Brasil, que se celebrarán en octubre de este año.
Pero el hombre fuerte del gigante sur, debe esperar a que el sistema judicial decida si puede participar en los comicios. Parece que sus cuentas con la justicia sería lo único que podía frenarlo en su carrera a la reelección presidencial.
Hugo chávez: le heredó el poder a Maduro
El presidente Hugo Chávez, antes de morir en 2013, eligió al actual presidente de Venezuela Nicolás Maduro, para que fuera el mandatario mientras él estuviera impedido por el cáncer de colon que padecía. Chávez, además, lo ungió como el candidato del PSUV en caso de su muerte. Tras el deceso del Chávez, Maduro se impuso en unas elecciones que fueron catalogadas como fraude por la oposición.
Michelle Bachelet: La mujer fuerte de Chile
En los últimos 12 años la mujer fuerte de Chile, Micelle Bachellet, ha gobernado ocho. La reelección aprobada desde la dictadura de Augusto Pinochet, en 1981, le ha permitido a ella y Sebastian Piñera, actual presidente electo, alternarse en el poder por 16 años, pues en marzo la presidenta deberá entregarle el poder Piñera, elegido en diciembre de 2018, como este se lo transmitió a ella en 2014.
Evo Morales: va por la tercera reelección
El presidente de Bolivia, Evo Morales, competirá por un cuarto mandato en los comicios de 2019, con el respaldo de su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), pese al referendo que le negó esa posibilidad en febrero de 2017. Un recurso jurídico le abrió la posibilidad de optar a un cuarto mandato que se extendería a 2025. Morales está en el poder desde 2005, cuando asumió por primera vez.
Cristina Fernández: de presidenta a senadora
Cristina Fernández fue presidenta de Argentina en dos periodos en una dinastía kirchnerista que inició su marido Néstor Kirchner. Pasó de ser la mujer más poderosa de Argentina a ocupar un puesto en el senado por la Provincia de Buenos Aires. Desde su salida del poder se ha mostrado como una combativa opositora al gobierno de Mauricio Macri, cuestionándolo por políticas antipopulares.
José Mujica: carisma, humildad y bajo perfil
El presidente Pepe Mujica entregó el poder el primero de marzo de 2015 al actual mandatario de Uruguay, Tabaré Vásquez. Al salir de la presidencia gozaba de 60% de popularidad, cifra alcanzada por pocos mandatarios en el mundo al momento de su retiro. Aún con esa aceptación, asumió su retiro con la humildad que siempre lo ha caracterizado y se fue a vivir en su casa de campo, con un bajo perfil político.
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